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Latidos
que revuelven mis entrañas
sintiendo que sus labios abandonan,
en noches que titilan las estrellas,
sin besos a una boca que la adora.
Olvido
y desamparo que me ahoga
y lento, sutilmente, me destroza
al ver la cerrazón de una mirada
que quiere abandonar mi vida a solas.
Sé
bien que tantos años ya pasados
borraron de su mente muchas cosas;
la gloria de caricias infinitas
y el ansia de besarme como loca.
El
tiempo, cuando pasa no perdona
y amores inmortales de otras horas
al paso de los días y los años
acaban deshojados cual las rosas.
¡Maldito
escalofrío el que me embarga
viviendo el acabarse de una historia!
¡Maldito es el olvido que nos mata
dejándonos tristezas y almas rotas…!
©
Antonio Pardal
Rivas
10-5-10
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