Ninfa

 

 

 

 

 

 


Oh, ninfa que revuelas por el prado
con alas diamantinas de amaranto,
atiende mi placer y oye mi canto
al ritmo de tu vuelo acompasado.

Concédeme el almibar delicado
que nace florecido de tu encanto
inmerso en los colores de tu manto
fragante y por tu embrujo engalanado.

¡Tus alas son colores prodigiosos
que queman con immensa llamarada
de fuegos relumbrantes y amorosos!

Escucha mi canción en la alborada
y bésame los labios anhelosos.
¡Oh tierna compañera, dulce amada!

© Antonio Pardal Rivas

15-6-10

 

Comparte esta poesía con un amigo enviándole un email.

Escribe la direcci�n de correo de tu amigo:
 



































VOLVER