PASA EL TIEMPO
El tiempo pasa raudo y tan fugaz que no apreciamos su veloz transcurso. Solo al mirar atrás se ve el discurso de ese desconocido tan voraz. Ayer mismo aquel hijo fue un rapaz carente por sí sólo del recurso para desenvolverse en el concurso de una engañosa vida harto falaz. Llevo marcada en mi memoria a fuego esa mirada de inocencia pura que me lanzaba en medio de su juego. Mas el tiempo pasó con tal premura que al ser hombre ya busca su despego, feliz e independiente en su andadura.
Pero aquella ternura con un duro troquel llevo grabada, pues fue la recompensa de mi amada.
© Antonio Pardal Rivas
2-06-07
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