Y LA MUERTE NO ME ESPANTA

 


Anoche soñé mi muerte
y vi el árbol de mi vida
frondosa rama surgida
de la savia de mi suerte.
Cuatro brotes de mi estirpe
retoñaron con mi esencia
enriquecen mi existencia
y fortalecen la fronda
que con amor se fecunda
y eterniza mi presencia.

Con alas de mariposa
emprendió el vuelo mi alma
como una pluma liviana
etérea, libre y hermosa
flotaba ella, calmosa
hacia su casa de luz
la misma que habitas tú
mezclado entre las estrellas
iluminado por ellas
y envuelto de plenitud.

Y la muerte no me espanta,
porque se posó en mi sueño
y con su rostro risueño
cosquilleó mi garganta
mostrándome que quien canta
al amor intensamente
verá crecer su simiente
con tan frondoso verdor
que no ha de sentir temor
de dar la mano a la muerte.



Yerbabuena.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

VOLVER