Sigilosamente,
mi sueño invades.
Aprovechas el descuido de mi mente,
poderoso rival; tú, amor, lo sabes.
Y así me invades, sigilosamente.
Y te sueño
etéreo, flotando conmigo.
Nos reímos, disfrutamos, nos amamos.
A tu lado, todos los muros derribo,
y soy feliz, asida por tus manos.
El regusto dulce/amargo
de mi boca,
permanece todo el día inalterable,
pues tu aliento, suavemente me toca
cuando sueño con tu amor inalcanzable.
Un ligero toque de
amargura,
presagia el despertar de mi quimera,
el retorno a la soledad más pura,
y al olvido de lo que más quisiera.
Ya despierto, y pretendo
retenerte,
pero escapas de mi mente con sigilo.
Quedo rota, desarmada e inerte,
y tú vuelas de mi corazón en vilo.
Sigilosamente, mi
sueño invades.
En silencio, muy despacio, te evades.
Yerbabuena.