EL DESAFIO

 


Me mira, desafiante en su blancura
se jacta de seguir inalterada,
ansiosa de atrapar mi esencia pura
como presintiéndome abrumada...

La contemplo detestando su vacío
así como detesto las ausencias
la mancillaré soñando contigo,
con palabras repletas de querencias.

Un diluvio me inunda el sentimiento
en gruesos goterones me rebosa,
me aplasta el corazón como una losa
y escapa de mi pecho en un lamento.

Ya malogré tu insultante pureza,
ya no eres anónima hoja en blanco,
ahora estás húmeda de llanto,
tu vacío ha quebrado mi entereza.

 

Yerbabuena.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

VOLVER