Yo
no quiero ser la llama que te abrase
mientras muero entumecida de distancia
soñando que todo tu ser me traspase.
No quiero ser febril
efervescencia,
de tu efímera ansiedad complacida,
olvidada en el desván de tu conciencia.
De palabras no quiero
tu caricia,
ni abrazando al aire, a ti estrecharte.
Prefiero germinar en tu querencia
y lloverte de amor hasta empaparte.
Yerbabuena.