¿SABES?

 


¿Sabes?...tengo el cuerpo impregnado de tu esencia
en tibias gotas, como un diluvio me inundas,
y rezuma tu sabor por mis poros y mis sendas,
te aspiro, te paladeo, reverbera mi dolencia.

Al sentir la calidez agridulce de tu ausencia
con la falsa miel de tu recuerdo, me desbordas
socavas la entereza de mi alma, me desnudas
y vuelvo a ser, amor, presa de tu querencia.

Esa parte de mí en la que siempre habitas,
no se deja seducir, ni consiente ser amada,
más allá de la dulce memoria en que palpitas.

Y aún así, amo cada lágrima sembrada,
en el espacio en que sin existir, resucitas
porque brota después mi esperanza renovada

Yerbabuena.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

VOLVER