Dos
profundos lagos verdes me seducen,
y me dejo arrastrar por su dulzura.
Con amor he conquistado su llanura
y son mías las estrellas que allí lucen.
Esas luces en tus
ojos de alegría,
brillan más al pedirme que retrate,
que conjugue con palabras de poesía
el temor de tu espíritu en combate...
y me pides,
Que te acaricie con
palabras dulces,
que sea brisa que tu corazón besa,
y avive en tu penumbra tibias luces.
Que inunde tu boca
de roja fresa,
que de jazmines riegue tu senda,
y te libre del miedo que te apresa.
¿Cómo
puedo ser la llama que prenda
en tus sentidos la paz que anhelas,
si apenas existo en tu contienda
y por ignorados espacios vuelas?....
La ternura que te
baila en la mirada
es tesoro reservado a quien penetre
lo profundo de tu alma desolada
Desolada y dividida
por igual
entre un cuerpo de mujer y un corazón
preparado para amar sin distinción
al viril tacto y a la tierna suavidad.
Hasta el fondo de
mi pecho maternal,
derribaste una por una mis defensas,
te instalaste revelando tu verdad,
y te quiero mucho más de lo que piensas.
Los latidos de mi
alma he retratado,
con poéticas palabras combinadas,
misteriosas para anónimas miradas,
y escondido su íntimo significado.
Déjales que
sigan ignorando,
la grandeza de tu hermosa dualidad.
Que el amor es amor y está esperando
corazones que lo quieran cobijar.
Yerbabuena.