Porque
te quise, guardo todavía
cómplices sonrisas enjauladas,
la pasión almacenada y encendida,
mariposas en mis venas encerradas,
tu mirada entrelazada con la mía,
tus manos a mis manos aferradas,
el júbilo bailando en mis entrañas,
y la duda de saber si allí me extrañas.
Conservo todavía,
porque te quise,
un verde cristalino en mi tristeza,
la risa que en mi boca tú pusiste,
mis caderas doblegadas por tu fuerza,
el coraje de morir con que te fuiste,
mi apatía por vivir, y la certeza
de amarte más allá de tu escapada,
y sentirte por encima de la nada.
No hay nada que hacer,
porque te quise.
Porque te quise, amor, porque te quise.
Yerbabuena.