DIMELO
Si te pone triste la noche, dímelo:
Llamaré a las estrellas para que vuelvan a tus ojos.
Le hablaré a la sonrisa para que pinte tus labios.
Subiré al carruaje del alba para dar prisa a sus caballos y disolver antes tus sombras.
Después besaré las heridas de tu noche hasta contagiarte de luz.
Pedro
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