PUÑALADA DE SOLEDAD

 



Hoy tengo un frío de cuchillos fríos.
Hoy sólo tengo soledad.

¡Y qué alaridos da el alma,
herida de soledad!
Cómo retumban por dentro
sus porrazos y porrazos:
puño insistente en pandero
a punto de reventar.

Por favor ¡que pare ya!
Pero la sangre, espantada,
no sabe cómo frenar
y galopa, y viene, y va,
y está loca,
y busca, y busca, y busca ¿¡qué!?
Y no sabe lo que busca...

Hoy sólo veo sombras;
sombras frías.
Sólo silencio; frío.
Sólo yo; frío.

Hoy sólo tengo soledad.
Puñalada de soledad.
¡Y qué alaridos da el alma,
herida de soledad..!

¿De qué color son los colores?
Yo no lo recuerdo ya.


Pedro

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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