CANCION PARA PILAR

 

Mis dedos acariciaban,
despacio, tu espalda,
abandonada como un arpa desnuda
y expectante.

Pulsaba con ternura sus cuerdas.
Salían de tus labios suspiros cromáticos
que el aire convertía
en gozosas notas musicales.

La habitación se fue llenando
de acordes y armonías,
de silencios redondos,
de arpegios y de ritmos,
de crescendos y crescendos,
y crescendos...

Y en el pentagrama del techo
quedó escrita
esta invisible e imborrable canción.


Pedro

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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