AQUEL ATARDECER



Aquel atardecer
tu alma se inundó de luz.

Las primeras estrellas de la noche
descendieron a tus ojos
para sonreír contigo.

Tus labios dibujaban
emociones imprecisas.

...Y, de repente,
el aire se tiñó para nosotros
con brillos de esperanza.

Comenzaba el verano.

Pedro

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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