ANGELES LUNARES

 


Y la mar, solitaria, un desierto de espuma.
Asediado por ángeles lunares,
rompe tu pecho blando, apenas agua,
en el rostro feroz del acantilado.

Y las rocas te retan,
y la vida te mata,
y la vida te ve desde lo alto
morir a cada golpe de minuto,
ceder a cada ola,
volver a ser en cada instante espuma
del agua inacabada, soledad.

Pero no sólo tú estás solo, no;
también las manos de horizontal vuelo
entibiadas por rayos del ocaso,
también la gaviota,
y la luz que se aferra, desesperadamente,
no queriendo morir, a ti, también,
y la amarilla brisa de otoñales choperas
donde el silencio arde retenido,
y estos versos escritos para nadie.


Y la mar, solitaria, una canción de espuma,
también se siente sola. Yo lo sé.

Francisco Lobo.
29-junio-2007.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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