ENTRA A TU REALIDAD




No deseo reprocharte, humillarte ni decirte nada,
porque no dudo que tus motivos podrás tener,
solo que no pensé ni veía con mis ojos, que últimamente
esta conducta tuya, inexacta, tuviera razón de ser.

Mucho, muchísimo habrás sufrido, hijo,
hasta encontrar esa mano amiga, esa mirada
ese cariño, que soy consciente que en tu adolescencia te faltó
y que en ocasiones... deseabas mis caricias
y en momentos puntuales de tu vida, no pude darte yo.

La vergüenza, el miedo a la sociedad,
te plantea el mentir y esconder,
esos sentimientos, que pueden ser tan bellos,
y que ni tu mismo puedes comprender.

Sé que encuentras obstáculos y tienes miedo,
... ahora comprendo tu conducta y malas contestaciones,
no sabía, hijo…tanto amor, como llevabas escondido dentro,
con ese repudio, temor y esa angustia dormida
sin salir a la luz tu amor repleto para ti, de extrañas sensaciones.

Torpeza la mía de no adivinar,
que en medio de mi matrimonio todo lo hacía mal.
Tengo la esperanza de que algún día verás,
que la vida te pone a prueba
y el cariño que sientes ahora por otro hombre,
es tan noble y puro como el olor de un ramo de azahar.

No escondas ese amor enamorado que sientes ahora,
porque el amor verdadero no se puede comparar,
a un sentimiento vacío e interesado,
que a muchas personas les puede dañar,

Solo te pido… que no me reproches mi vida,
que si todo lo hice mal es, porque ese amor
que tu sientes ahora, jamás por tu padre yo sentí,
y que entre un hombre y una mujer,
también se fracasa, y con ello te puedo decir,
que de ello mucho aprendí.

Perdóname, si no te supe amar en el preciso instante,
en que dabas un cambio a tu vida,
donde tu sexualidad entraba en el camino del amor.
No pienses que te hago reproches, no!
quiero que seas feliz, deseado y amado,
como una vez… por tu padre lo fui yo.


Marisa Prunera -Llum-
6 de abril de 2008

VOLVER