Regresan las falúas a la arena
cuando está amaneciendo
y el silencio ensordece todavía.
Se repite
la escena de los pescadores grises
mientras se abren las puertas de la Lonja.
Hay un tren,una campana enferma...
Hay un perro en la esquina,
un viejo parabrisas que se queja
y el mar que les persuade siempre
con el ilustre verbo de los peces.
Al fondo
el mágico rumor de caracolas
aligera el torso y los brazos morenos
de los hombres grises
que tiran de las mallas.
Isabel Sifre
1-abril-2008