Beber en la quietud de tu sonrisa
la vibración fecunda de los astros
abriéndome al aliento de tu cuerpo
como la tierra se abre al sol cada mañana.
Perderse en la marea de tus ojos
donde toda materia se transforma
y se torna liviano el peso de la carne
y el alma se serena sin que ninguna sombra
le turbe su sosiego.
Dulce placer sentirse embriagado
por este vino espeso, incandescente
que juntos apuramos mientras la aurora llega
para cubrir nuestra pasión desnuda
con su mirada cálida y albina
Isabel Sifre
Del poemario "Luz en la penumbra"-1.991
Isabel Sifre
26-marzo-2008