ME PIERDE EL MAR

 

 


Claro que me he perdido
como tú, como todos
nos perdemos algunas veces por el mar
y he sentido que la sal me aupaba,
que me hacía ligera
para seguir andando espuma adentro
montada a la grupa de las olas
unas veces erguida,
al trote, con las bridas tensas,
embriagada de aire y de salitre
y otras veces
en lento sumergir como si algo
se me enganchara al alma
y la fuera bajando poco a poco
hasta la boca negra del abismo.

Pero sigo perdiéndome
porque encuentro en el mar complicidades,
anémonas, escamas coloridas,
arrecifes que besan y no escuecen
como a menudo escuece
el fuego de los labios mentirosos.

Me he perdido y me pierdo
y seguiré perdiéndome mañana
por el mar, tantas veces,
como la playa me niegue caracolas,
tardes color turquesa
ojos que restituyan
lo que les di pródigamente
y ahora necesito.

Sin embargo
según los días pasan
cada vez más lejanos de la costa
siento que me roe una especie
de añoranza de aceras
de largas avenidas
y de acordes mal armonizados.

Entonces, levemente muerta, dejo
que la espuma me arrastre hasta la orilla.
Pesadumbre y dolor
me trae poner los pies en tierra firme.

No hay flores de coral
ni corazón de peces
ni olor a cercanía. No encuentro
mástil ni velas blancas
en el mar de asfalto.


(Poema premiado en mayo de 1.999.
Ateneo de Valencia-Amigos de la Poesía-)

Isabel Sifre
25-marzo-2008

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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