Está la luna viva todavía
mujer que vas dejando llanto
junto al brocal nocturno
de los miedos.
El pozo guarda agua suficiente
para escondernos en su vientre oscuro.
Si has de llorar alguna tarde
hazlo frente al mar abierto
y sécate después los ojos
con su espuma.
Las olas suelen ser con uno
mucho más generosas
que el eco indefinido de los pozos.
El mar embriaga de salitre
los sentidos
mientras en los brocales
crecen flores mohosas
que huelen a desamor. A olvido.
Isabel Sifre
De Boceto para una noche.