Con una gota de tu luz podría
tornarse fuego el aire que quemara
en un instante toda la materia
fundirse mar y cielo embalsamando
de exóticos aromas los espacios.
De ti,de tu perenne manantial,
se nutre el fatigado peregrino
y el poeta te sueña y te persigue
enamorado de tu frágil vuelo.
Eres la luna fértil que en la noche
engendra luminosas claridades.
Sucumbe a tu belleza la altivez
de los astros;los mares enardeces,
haces temblar los montes y a tu paso
calla el rumor del aire.
Erizas con tu música los cuerpos
que en turbias soledades se debaten
y con tu ritmo vibrante fecundas
el silencio de las horas cobardes.
Isabel Sifre
Luz en la penumbra - 1.991