A cuestas voy conmigo
y mi versátil paso.
Me divierte la pugna
que al fin nos hace mucho más leales.
Reconozco
que mi latir me aburre algunas veces
con su tic-rac pautado
pero también es cierto que me tienta
el cántico del ascua seductora
que al trote me cabalga hasta incendiarme.
Y...copulo
con una o con todas las pasiones
que a tientas voy palpando
en las benditas horas de ceguera.
Quizá después me estorbe
el rescoldo de sábanas y labios
pero es mejor quemarse a ciegas
que no acercarse al fuego por si acaso
alguna chispa prende en los encajes...
Pasar a la otra orilla es atreverse
con las aguas que uno desconoce
pensando que es posible
llegar al lado opuesto braceando
aunque no haya barandas de juncos
ni senderos de araña que permitan
detener la andadura.
Agárrate a la espuma si te adentras
y escúrrete lo mismo que los peces.
Queda poco.La otra orilla se acerca
con el único afán de enamorarte.
Isabel Sifre
1-abril-2008