ERMITAÑO

 


Quejumbrosos álamos en esta noche sin luna.
Masas de bosques miedosos se presentan
sin permiso ante ojos de caminantes sin rumbo.
Charcas cenagosas salpican— desalentadas— una injusta
despedida a destinos más esperanzados.

En otros tiempos las lechuzas habrían saludado y...
Sin embargo:
Hoy se ocultan ante el asceta ignorado.

Qué extraña naturaleza es esta que ahora se muestra
insegura y desconfiada.

Dónde se quedaron las veredas— amigas complacientes—
que abrazaban desconocidos.

Ya ves, el hombre solitario se ha perdido en tu selva.
Sin anhelo, sin destino.

Solo, para siempre, se perderá en la
espesura del olvido.

Guillermo del Pozo. Octubre-2.005.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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