de mi propia muerte
durante un tiempo que nadie
puede saber.
¿quién susurra caricias eternas?
¿Acaso he pedido yo morir
en este camino de silencio?
Fue ella quien vino a mí.
Todos esperaban un mundo
mejor.
Las tardes de bicicleta y balón
¿Dónde quedaron?
¿Quién rompió el sueño?
¿Dónde vuelan los pájaros?
Ya nadie observa desde
la ventana de la casa y
no veo desde hace tiempo
a mis padres.
¿Dónde están?
Fue la muerte que llegó a ellos.
Ahora todos lloran
mintiendo sobre mí.
Yo les miro con paciencia
¿cuanto tiempo estaré aquí?
¿volveré a sentir su piel?
¿enamorarme?
En lo húmedo de mi silencio
espero una sensación
pronto llegará
para, así, poder vivirme.
Guillermo del Pozo. Diciembre-2.005.