AMANTES

 

Encontramos los huesos abrazados,
cenizas de nuestras soledades.

Abajo quedaron promesas incumplidas,
viajes cercanos, besos desfallecidos.

Seguimos caminando hasta cumbres
desheredadas; ardores furtivos
no quisieron hacer las autopsias.

Colibríes y petirrojos en alambres
lloraban desolados buscando nidos.

Niños carbonizados cortaban acacias,
encontramos los huesos abrasados:
carne que fue carne, enjambres,
abejas que susurraban canciones

desde el cielo... Lluvia roja

roja, de sangre.

Guillermo del Pozo. Diciembre-2.005.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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