ELIDA

 

 

Como el negro azabache son tus ojos,
como rosa encarnada son tus risas,
como junco en ribera tus caricias.
Eres, niña, la luz de mis antojos.

Cantarina de amor en mil manojos,
me repartes tus sueños y alegrías,
da a mi pecho tu alma fantasías,
quitando de mis ojos los abrojos.

Sé tu misma, no cambies, vida mía,
no obnubile tus sueños el destrozo
que provoca en la vida la agonía
dejándote el presente sin retozo.

Y es en mi madurez el dulce esbozo
soñado en tu ilusión día por día,
llenándome de amor y de alborozo
y oyendo de tu voz su melodía.




Ana C. Nieto (Gorrión_2.)
4-abril-2007.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

VOLVER