Se heló mi corazón en un instante,
palabras que son dichas al momento,
pegadas a mi piel como segmento,
de una amistad que nunca fue constante.
Cayó el caparazón, !firme, tajante¡
como fulmina el rayo al elemento
dejando la verdad sin aposento,
hiriéndome en las carnes, flagelante.
Y quedó a la intemperie la mentira,
no existió la amistad por parte alguna,
de tus bálsamos falsos a mi herida.
No claves más espadas en la duna,
que forma un corazón leso de ira.
Mi culpa fue creerte, cual ninguna.
Ana C. Nieto (Gorrión_2.)
6-febrero-2007.