...y grito al unísono,
que lo lleve el viento,
por esos rincones
de mares inmensos.
Que cruce montañas,
devorando el tiempo,
y deje sus ecos
en todos los pueblos.
Para que no callen
los tristes lamentos.
Para que se ahonden
en sus pensamientos.
Que al abrir sus bocas,
salgan los acentos
y...
proclamen paz
en los sentimientos.
Bórrense las guerras
en este universo.
Ya no más pateras,
cayucos, ni muertos.
Ni el color marchito
en sus cuerpos negros.
¡Vayamos nosotros
a todos sus pueblos!
Sembremos industrias,
pongamos más celo.
Con las manos llenas...
sembremos sus suelos.
Y así, que florezca,
en sentido nuevo,
la nueva esperanza
de alimentar cuerpos.
¡Hagamos farmacias,
instruyamos médicos¡
Demos enseñanza,
para esos maestros,
que deben salir
de sus propios pueblos.
Llenemos sus vidas,
con sentidos ciertos.
Hagamos del mundo
un lugar más bello.
No arriesguemos vidas,
en vanos intentos
de alcanzar el pan
que otros ya tenemos.
Ana C. Nieto (Gorrión_2.) 28-septiembre-2006.