En el Mar de mis recuerdos
me aposento
y
en sus aguas, con bravo desafío,
esparzo los recuerdos,
que
un día fueron míos.
No quiero recordar, pues...
si lo hago... el dolor
corroe mis entrañas
y
sin embargo, deslío la maraña
del recuerdo.
¿Cuando empezó mi vida?
y no lo encuentro,
por más que quiera buscar,
no hay sentimientos.
En su lugar...dolor, indiferencia,
rabia e impotencia, a no
poderte revelar, porque
eres niña, y no creciste nunca.
Si lo hiciste...los demás
robaron tu presencia,
quizá tu adolescencia,
seguro que la envidia de ver
que no pudieron tener,
aquello que a ti se te ofrecía.
Sentiste el dolor
de tus
alumbramientos
y...
sin parir, les diste vida.
Intentaste luchar sin una lista
de deberes y derechos.
La carrera de madre
no habías hecho,
esos estudios
no existen todavía;
se aprende
de la vida y de los hechos.
¿Quien te enseñó a ti a amar,
si no sabían? Te inculcaron odio
y…no lo diste; en su lugar
ofreciste tu pena, enseñaste
que no existen las condenas,
por no ofrecer amor, si no lo tienes.
Y... ¿que te han dado a cambio?
¿amor... indiferencia?
Guardaste su inocencia
en cofres
con mil llaves,
labraste un futuro
con esfuerzo,
caíste cien veces
y cien te levantaste,
tropiezo
tras tropiezo,
sin que nadie te agarre.
Llegaste hasta una meta
que nunca te marcaste,
pero... no conseguiste
que nadie te premiase.
Y sigues... pesarosa,
porque el dolor te invade,
y le escribes al viento,
con una letra, infame
para que no se entienda...
ese !dolor de madre!
Mayo 1987
Ana C. Nieto (Gorrión_2.)