Y volví de nuevo al fin del mundo.
En la roca escarpada, cristalinas las aguas.
Y en el fondo profundo de su Mar, la vida,
por segundos multiplicando su razón de ser.
Y al fondo..... la laguna, callada, exuberante.
Con un perfil, talante de orgullosa,
se siente esposa de un Mar inmenso y oceánico.
Las escarpadas rocas en que anidan mil especies
y las redes que se abocan por las noches,
en el hondo y transparente cielo.
Se refleja.... la plata arrancada
a las entrañas, mojadas de su tierra.
Avanzan lentas, por la carga, las barcas llenas.
Vadean los escollos salientes de las rías,
llegando a puerto con el alma prieta.
Se ha truncado en silencio su alegría.
Las manchas, inmensas, por su azul navegan.
De lodo y de dolor se llenaron sus rías,
las aves yacen en su arena... muertas.
Y la angustia invade las gargantas,
de rabia, indignación y de condena.
Ana C. Nieto (Gorrión_2.) 2.002.