ANDALUCÍA

 



Inmenso espejo donde se refleja
la luz de un nuevo día.
Verdes y azules aguas de mis mares.
Campos sembrados de mi Andalucía.

Sierras y llanos, verdes olivares,
sol que es bandera, amor y estandarte.
Sierra y desierto de la tierra mía,
en ti conjuga la naturaleza,
todo su aroma, toda su poesía...

Velero que al alba surcabas las aguas
turquesas, bravías del mar de Alborán,
llevas en tu casco el sabor amargo,
de luchas por vida, por pan y por sal.

Arado que hundes tu hierro en el suelo,
arrancas terrones de amargo sudor
Y allá... a lo lejos, son los torreones,
del castillo moro del rey Almanzor.

Sierras de pizarra, de jara y encina,
adelfas en ríos de dulce candor,
requiebros de vida que lleva tu entraña,
junto con el plomo que hay en su interior.

La fauna salvaje que fuera alimento,
de un pueblo valiente, que dio lo mejor.
Su aceite, su trigo, sus vides, sus peces,
rebaños de vida ofreció el pastor.

Así fue viviendo esta tierra mía,
cubierta de olvido que el tiempo vejó.
Y hoy que se levanta le ahogan el grito,
porque todos saben que fue la mejor.

¡Arriba las redes! ¡Alzad el arado!
Navegar caminos, no dejar pasar,
a todo el que piensa que es Andalucía,
del resto de pueblos… despensa y lagar

Ana C. Nieto (Gorrión_2.) 9 de julio de 2.006.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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