Y yo, que luché por libertades,
te tengo que apoyar en democracia,
a ese, tu mundo de tus falsas verdades,
a ese querer...hacer de muerte, ¡idiosincrasia¡
Debo creer que amar al asesino,
ha de guiar mis pasos y mi mente.
¡Te has obstinado en que no tengan presente
las vidas, que perdieron su destino
a manos de aquellos, que gritan muy vehementes!
¿No te das cuenta que son sólo asesinos?
Amar la tierra no es amar el lodo,
ni regar el suelo con la sangre de todo aquel
que piensa de otro modo.
Amar la tierra es luchar por ella,
con armas de verdad y de justicia.
Blandiendo como escudo libertad,
aboliendo por siempre la ignominia.
Da igual la lengua de tu hermano,
el color de su piel y su cultura.
Pues al fin de esta vida han de yacer,
todos en fría sepultura y... abonará
su suelo lo que fue...la lucha cruel
con armas sin cordura.
Ana C. Nieto (Gorrión_2.) 28 de junio de 2.006.