Soñé que estaba soñando
y que tu amor anhelaba,
soñé que todos mis sueños
tenía bajo la almohada.
Sumí mi llanto en el lecho
y, dormida como estaba,
al cielo grité tu nombre,
al aire lancé mi alma.
Bajo sábanas de seda,
soñé que soñando estaba
tus dulces ojos, tu boca.
Tu figura bella, hidalga,
alejándose en mis sueños,
perdiéndose en lontananza.
Ana C. Nieto (Gorrión_2.) 21 de junio de 2.006.