Fuiste juez y jurado en mi sentencia,
sin datos que fuesen fidedignos;
escuchaste de otras bocas los designios
y dejaste que lacraran mi memoria.
¿Cómo quieres que hoy te cuente mi historia,
si ya diste veredicto en tus dominios,
pisando sin clemencia amor y gloria,
que hoy yace como pájaro sin nido?
Buscando por las ramas de un destino,
incierto de amor y de ignominia,
mis alas desplumadas se han quedado
en el fondo del pozo de la ira.
Se han quemado mis sueños y... aplastados,
dormitan esperando otra justicia.
Ana C. Nieto (Gorrión_2.) 6 de junio de 2.006.