Se cerraron tus ojos,
cesaron tus caricias,
ya no oigo el susurro de tu voz,
ni tus pies cuando andabas,
sigilosa y erguida,
ni tus manos
rozando
mi pelo con amor.
Me quedó la esperanza…
que te fuiste dormida
al inmenso infinito ,a un lugar mejor.
Te veo en las estrellas, recogiendo amapolas,
haciendo ramilletes de amor y de ilusión.
Porque… sé que me velas desde el azul inmenso
y ¿sabes ? tu cariño… está en mi corazón.
Ana C. Nieto (Gorrión_2.) 9 de junio de 2.006.