MUERTE

 



Giró la noria y el agua… fue vertiendo
en cangilones la fuente de la vida.
Seca la tierra, yerma y mal herida,
dejó pasar el líquido a su entraña,
inánimes resecos huesos de la historia,
que adormecen sin pausas y sin miedos
esperando sin prisas que la parca
los despierte del brazo de Morfeo.

Serán llevados entre sedas negras.
Negros augurios y tenebres tinieblas.
Nada dejaron atrás que los mantenga,
en el suspiro azul del sueño eterno.

Efímero su paso por el suelo,
arraigado de crueles fantasías,
dejaron sus manos sus poesías y…
de versos amargos puso velo
haciendo de fiel invernadero, a todo su dolor
a su alegría, a la falta de paz y al desconsuelo
que la vida ingrata le ofrecía

Ana C. Nieto (Gorrión_2.) 9 de junio de 2.006.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

VOLVER