Llevas esencia, me dices,
de jazmín en tu mirada,
y a tu paso querubines
van entonando baladas.
Yo siento frío en el cuerpo
y un desamor en el alma,
que no me llegan tus besos
y me abruman tus palabras.
¡No me cuentes más mentiras
ni desahogues tus rabias!.
Déjame vivir tranquila.
Olvida lo que pasara.
No quiero sentir tus labios
sobre mis carnes moradas.
Las que marcaron tus manos
y tu ira envenenada.
No me cantes más mentiras.
Olvida que yo te amara
una noche de San Juan
bajo una luna callada.
Aquella sonrisa tuya
permitió que se prendara
mi alma de tus requiebros,
aquella noche estrellada.
Bajo tu capa de seda
y
entre tus dulces palabras,
escondías el martirio
que
a mi vida le esperaba.
Por eso te digo… ¡basta!
Deja tus zalamerías,
enseña al mundo tu cara,
porque ya ha visto la mía.
Ana C. Nieto (Gorrión_2.) 4 de junio de 2.006.