Hay dolor en el ambiente
y se acongojan las almas.
Se nos ha muerto la copla.
De luto… se tiñe España.
En la ermita de tu Virgen
se han ceñido nubes negras.
Y hasta se muere de pena
tu Virgencita de Regla.
En Chipiona las banderas
ondean a media asta,
¡Se nos fue la chipionera!
¡Cuánto dolor nos embarga!
El viento va susurrando
y
evocando tus canciones
como una ola que irrumpe
en todos los corazones.
Tu voz se quedó dormida
y tu boca sin resuello,
pero tu alma se escapa
para cantar en los cielos.
Te reciben querubines
con las alas extendidas,
y hasta la Madre bendita
te ha dado la bienvenida.
Desde tu nueva morada,
con esa voz… tú nos gritas:
¡Que no se murió la copla!
Solo…se quedó dormida.
Ana C. Nieto (Gorrión_2.) 2 de junio de 2.006.