Ya me siento triste y cansada de luchar.
En mi alma hay un dolor que no se puede borrar.
Le clavaron mil espinas, todas las pude aceptar,
pero...
clavaste un puñal que poco a poco le da...
esa sentencia de muerte, que ya no quiero evitar.
¡Dim,e alma! ¿Qué le he hecho? ¿Qué atrocidad cometí
para que lo que más quiero se revuelva contra mí?
Quizá no tuve derecho en mi vida a decidir
y
es por eso que se vuelve su justicia contra mí.
Luché con uñas y carne, siempre busqué lo mejor,
pero... no en todo momento nos asiste la razón.
Es la suerte en esta vida la que más frutos te da,
y esa suerte en la mía... jamás se quiso parar.
Ahora, en la decadencia, cuando llega mi vejez...
sigue mi suerte perdida y... perdido mi querer.
¿Por qué clamarle a la vida? ¿Por qué pedirle perdón?
¿Qué injusticia he cometido, a quién he matado yo?
Mi conciencia está tranquila. En mi lucha perseguí
el amor de una familia que nunca en mi vida vi,
vano camino trazado. Fuerte fue mi voluntad,
pero de aquel tramo andado, la mitad... borrado está.
Ana C. Nieto (Gorrión_2.) 29 de mayo de 2.006.