DÍA DE COMUNIÓN

 



El alma se me parte cuando pienso en ese día,
con tu carita de ángel y la malicia perdida.
Pero llega a mi garganta el sabor del vino amargo,
y entre recuerdos y penas y sonidos de letargo,
sueño que eres azucena, dentro del vestido blanco,

con adornos de puntillas y con ondas en los flancos.
Avanzas ante el orgullo, ¡de casta le viene al galgo!
Y vuelvo a soñar dormido. Mi miedo ¡no despertarlo!
Dejarlo que se acurruque, en un rincón y en un banco.
¡Olvidaros que existía! ¡Dejadme seguir soñando!

No agudicéis mi agonía, seguiré…solo en el banco,
en un rincón de esa iglesia, donde, con vestido blanco,
va paseando el orgullo de aquellos que te engendraron.
Y yo seguiré escondido, en los hilos del pasado,
sin deshacer la madeja. Los miedos…no despertarlos
.

Ana C. Nieto (Gorrión_2.) 17 de mayo de 2.006.

 

 

 

 

 

 

 

 

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