Suena en las noches de agosto el crujir de una guitarra.
En la vega de Granada está despuntando el alba.
El Genil sigue su curso, aún con sus aguas de plata
y los chopos del camino… la pena ven reflejada.
En un barranco profundo de la sierra de Granada…
¡cinco fusiles le apuntan! Que quieren borrar su alma.
Y de su pecho, una fuente brota gritandole al alba.
¡Es sangre de Federico la que aquí hoy se derrama!
Son los sueños de un poeta que solo engrandeció España.
Los que se quedan en Viznar, en Alfacar enterraban
un cuerpo que, ya sin vida, será orgullo de mi patria
¡Que han matado a Federico! Y las guitarras…se callan.
El Genil, hasta el Cubillos, lleva en silencio sus aguas
y en un abrazo se funden con el dolor que desgrana
a lo lejos, en la vega, el tañer de una campana.
Se ve el luto en los balcones y las guitarras…se callan.
Enmudecen corazones, en la vega de Granada
y se extiende ese silencio, ese dolor... ¡esa rabia!
Un diecinueve de agosto, en un barranco…en Granada.
Ana C. Nieto (Gorrión_2.) 27 de abril de 2.006.