Cubierta de ese velo que da la fantasía,
paseas tus encantos y... muestras tu alegría.
Detrás de esa sonrisa y de esos ojos bellos,
de ese cuerpo curvado y de ese... amor eterno
se esconde la amargura, el miedo y el recelo,
de salir cada noche, para vender tu cuerpo.
La vida te ha enseñado... a vivir cada día,
no importa lo que vendas, para sentirte viva.
En cambio... en tu memoria, se agolpan los recuerdos
de una vida sin vida, de un mundo que está muerto.
Y... sales cada noche, con la sonrisa puesta,
paseas tus encantos y ocultas tus miserias.
!Por fin! de madrugada, con tu cuerpo vejado,
subes las escaleras, de un amor olvidado.
Y bajo el agua hirviente de tu cuarto de baño,
quieres borrar el lodo, que la vida ha marcado.
Tu cuerpo... huela a rosas, tu rostro, maquillado,
quieren tapar rescoldos en tu mente olvidados.
Y de nuevo otra noche, deseos y regalos,
amargura sin fondo, que el tiempo... te ha otorgado.
Ana C. Nieto (Gorrión_2.) 3 de abril de 2.006.