Lloró la luna esta noche,
con lagrimas de luceros.
Sembró, con manto de plata,
en mi alma el desconsuelo,
que aflora como si fueran
los tallos de un rosal nuevo
y sus espinas se clavan,
poquito a poco, en mi pecho.
La sangre que va brotando
gota a gota por mi cuerpo,
va formando una plegaria,
un canto de amor y duelo.
Le pide al aire respiro,
agua le pide al riachuelo
para curar las heridas
que han traído los recuerdos.
Ana C. Nieto (Gorrión_2.) 21 de marzo de 2.006.