IN MEMORIAM

 

 


Recuerdo las largas veladas de invierno,
cuándo el viento frio, soplaba con fuerza,
moviendo postigos, sacudiendo puertas.
Recuerdo los días de lluvia y escarcha,
la negra aceituna, en terrones clavada.
Refajos mojados, las manos heladas y
las seras llenas, de ese fruto amargo
que, tras el proceso, de lento letargo,
entre las esteras, manará su caldo,
dorado y espeso, cual jugo sagrado.

El paso cansino, de mulos cansados
cargados de aperos, los veo pasando
y cual procesión, mojados refajos,
que esconden heladas las manos,
los pies en las botas, cubiertas de barro.
Enormes portones, abiertos al amo.
Sentada en mi silla, sigo recordando
el paso del tiempo, con sabor amargo
y, tras los cristales, postigos sonando
que van diluyendo, en lento letargo,

mis sueños vividos, mis días pasados.
Tras esta ventana, se los va llevando
esta tramontana, este viento amargo,
que clava en mis carnes sus mudos guijarros.
La noche, de nuevo, envuelve en su manto
mis campos de olivos, mis sueños callados,
todos los recuerdos, todo mi pasado.
Y entre sus estrellas me siento flotando,
Ya el viento no ruge, el sol se ha apagado.
Las sombras ya cubren…mis sierras, mis campos.

Mi cuerpo a la tierra su polvo ha entregado
y mi espíritu abarca más de lo soñado.
Ya vuelvo a ser parte de sierras y llanos.
Atrás, en las aguas de aquel mar amado,
quedaron flotando mis viejos arraigos,
amigos que fueron y tambien marcharon.
Mi hija, mis nietas, que siguen luchando,
aunque de otro tronco ellas sean un vástago,
siempre serán parte de olivos calmados
y del mar bravío por ellas soñado.


En memoria de... Sabela, mi madre

Ana C. Nieto (Gorrión_2.) Diciembre-2005.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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