¡Gracias! por aceptarme,
amigo mío.
!Gracias! por quererme,
como soy.
Por no poner obstáculos,
ni trabas,
a esta amistad, que nace
hoy.
Yo...soy así, y no vas a
cambiarme.
Y eso tú... lo has sabido
comprender.
Por eso estoy aquí, a lo
que quieras.
A todo aquello, que hayas
menester.
Si necesitas mi mano, sólo
silba.
Y... en un momento, yo
estaré.
Pues la amistad, amigo,
es dar y no esperar,
que a ti te den.
Ana C. Nieto (Gorrión_2.)