Y fue en una tarde de abril,
cuando tu pueblo rezaba
al Cristo de los gitanos,
de manos ensangrentadas
Un ángel llamó a tu puerta,
diciendo...vamos, levanta,
que ya ha llegado la hora,
de que cantes tus romanzas.
Y estás ante el Gran Señor,
el Cristo de la Esperanza.
Te ha cobijado en su pecho,
y extiende sus alas blancas.
Y tú, ante el Redentor,
postrado estás a sus plantas,
y como aquel que no quiere
se desata tu garganta
cantando por alegrías,
las coplillas de tu España,
y los ángeles a coro
"el emigrante" tocaban.
Ya no se mueve en tus manos,
tu sombrero de ala ancha,
ya las rejas de tu pueblo
entornaron sus ventanas
para ocultar los sollozos,
que salen de sus gargantas.
Y tras los lisos visillos,
van traspasando con ganas
los soníos de las coplas,
mientras doblan las campanas.
Que está cantando en los cielos,
Juanito… Juan Valderrama.
Ana C. Nieto (Gorrión_2.)