Amargura en el alma,
lluvia en los ojos.
La pena me corroe,
marca mi rostro.
El dolor de tu ausencia
está en mis días
y envueltas en el viento
mis alegrías.
Se han quedado dormidas
sobre las nubes.
Que el letargo y el tiempo
me las acune.
En mi cielo de estrellas,
estoy soñando.
Y pensando en ti, niña,
te sigo amando.
He dejado mi barca
en la bahía,
esperando tu vuelta,
entrañas mías.
A la luna de agosto
le estoy rezando.
Por si vuelve a mi puerto
tu dulce canto.
Surcaremos los mares
de olas y espuma,
adentrándonos solas
entre la bruma.
Y entre cantos de ninfas
y de sirenas,
con tu voz como arrullo
se irá mi pena
Ana C. Nieto (Gorrión_2.)
12-1-2008.