Morenita y salada, como ninguna,
tiene mi niña un halo de blanca luna.
Su cuerpo es un junco de la rivera
y sus ojos enseñan la primavera.
Cuando extiende sus manos
hacia las mías...
me baila el alma por bulerias.
Su risa es cascabel, en mis madrugadas
y sueño por tenerla siempre abrazada.
Pajarillo de vega, vergel de espumas,
cuándo estás a mi lado se van mis brumas.
Crece, niña, en las risas y la alegría,
bajo el sol de esa tierra, mi Andalucía.
Ana C. Nieto (Gorrión_2.)
22-noviembre-2007.