Me ha dejado mi musa (si la tuve)
dejando en inconsciencia un alma pobre,
que blande un corazón que sólo es cobre,
cubierto por el polvo de una nube.
Sólo fueron mis sueños de querube
la firme realidad de mar salobre,
sin dejar a mi barca que zozobre
y borraré los sueños que un día hube.
La miel nunca se ha hecho para el necio,
ni para mí se hizo la poesía.
Olvidaré por siempre menosprecio,
dejando atrás mi vana fantasía,
recordando lo duro que fue el precio
a mi andadura ansiando malvasía.
Ana C. Nieto (Gorrión_2.)
15-junio-2007.