CARTAS A MI MADRE

 

 

Hoy, madre, se acabó la feria; bueno…qué voy a contarte que tú no sepas.
Tú sí que viste a la Virgen pasear por el camino, entre romeros y flores
y engalanada de lirios. Seguro que se ha parado en el cruce del camino,
sólo por mandarte un beso y… para enseñarte al Niño.

Ya sé, madre, que no puedes salir del blanco recinto,
pero… La Madre Divina te regala su cariño
¡por tantos años de lucha! ¡Por tantos días de olvido!
Y yo, que tanto te quise, te mando hasta el cielo un guiño
y aquel poema chiquito, que te escribí en el exilio.

¿Te acuerdas, madre querida, cuando acogiste a mi niño
Ese niño que ahora, es hombre, ¡cuántos besos! ¡cuánto olvido!
Le cambiabas los pañales, con esos dientes de armiño,
Que se ha comido la tierra, que ya están, en el olvido.

Todas las noches de luna, yo me asomo a la ventana,
aquella que tantas veces…a ella tú te asomaras.
Dime, Nana, si esta luna es la de Juan de las vacas.
Madre…la luna siempre es la misma, aquí y en Juan de las vacas.

Y mohína te escondías, a un lado de la ventana.
Aquella luna no era, ni por asomo, la misma que te inspirara,
debajo de los olivos, al cantarme aquellas nanas.

¿Te acuerdas, madre? El cortijo, sí, el de las doñajuanas,
cuándo maté tantos pollos, pidiendo que se sentaran.
Porque…se come sentao, me lo ha dicho a mí mi mama.

Y aquel camino hasta el pueblo, sin botijo o damajuana,
seca por dentro y por fuera, con sol, con frío o escarcha.
Sólo porque yo pedía unas goticas de agua,
yo no podía beberla… tú tampoco la probabas.

O…cuando en junio aquel rayo, cayó en mi pierna, yo estaba
sentada en el lavadero y, al ver que relampagueaba,
te pregunté… dime, mama, a la gente por la calle, si les cae uno ¿los mata?
Y con más miedo que fuerza me cogistes en volandas.
Para entonces…ya la chispa quemó mi pierna y tu alma.

Y tantas noches despierta, para que no la doblara.
¡Cuánto martirio sufriste! Por mí y…por toda tu casta
Ni un minuto de alegría creo que tuvo tu alma.
Sólo tu feria, tu orgullo, tu Virgen fue tu esperanza.

Por eso te escribo, madre, con lágrimas esta carta,
que aunque nunca te lo dije... te llevé siempre en el alma.
Y si te fuiste de mí…aquí quedó tu esperanza.
Que sigo siendo andaluza, madre, aún…viviendo catalana.

Ana C. Nieto (Gorrión_2.)
30-mayo-2007.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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